La fisonomía del tránsito argentino cambió de forma definitiva. Lo que durante décadas fue el símbolo máximo de ascenso social -el automóvil propio- hoy cedió su trono frente a la practicidad de la moto. Según los últimos datos de Cafam, en la primera quincena de junio se patentaron más de 34.000 unidades, una cifra que ya supera holgadamente a los automóviles y confirma un cambio de paradigma: la movilidad ya no es una cuestión de estatus, sino de supervivencia y eficiencia.

La "soberanía" de la 110 cc

El mercado es contundente: el 91% de las ventas se concentra en modelos de baja cilindrada, con las tradicionales "110 cc" a la cabeza (61,2%). Según Martín Castro, director comercial de Zanella, no hay misterios. "Se convirtió en 'la moto de los argentinos'. Es la puerta de entrada a la movilidad y, en muchísimos casos, la primera herramienta de trabajo", explicó.

La brecha de precios es el argumento final. Mientras que un auto de entrada de gama supera los $28 millones, una moto 110 cc arranca en los $2,3 millones. Esta distancia abismal, sumada a un consumo de combustible ínfimo y patentes baratas, ha desplazado al coche incluso en familias que antes lo consideraban imprescindible.

Del recreo al delivery

El auge de las aplicaciones de reparto terminó de consolidar el fenómeno. Como explicó Matías Tucci (Grupo Corven), la moto hoy es una unidad de generación de ingresos. 

No solo la compra el joven que busca independencia, sino el profesional, el técnico o el emprendedor que necesita sortear el caos del tránsito y los costos de estacionamiento para que su negocio sea rentable.